Qué es el estrés y cuáles son sus síntomas
El estrés no es una emoción ni una enfermedad, sino una respuesta de adaptación. Surge cuando la persona percibe que las demandas del entorno superan los recursos que tiene para afrontarlas. No depende solo de lo que ocurre, sino de cómo lo interpretamos y del significado que le damos a eso que está pasando.
Cuando algo nos desafía o nos amenaza, el cuerpo y la mente se preparan para actuar. Se activa el sistema nervioso simpático, liberando adrenalina y cortisol, dos hormonas que aumentan la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la atención. Esto nos ayuda a resolver, protegernos o adaptarnos: es una respuesta normal y necesaria.
El problema aparece cuando esa activación se mantiene en el tiempo. Ahí el cuerpo deja de recuperar su equilibrio, y el estrés se vuelve crónico.
Síntomas frecuentes del estrés
El estrés puede manifestarse de muchas maneras. Algunos síntomas son físicos, otros emocionales o cognitivos:
Síntomas físicos
- tensión muscular, contracturas cervicales o mandibulares
- dolor de cabeza o migrañas
- alteraciones digestivas (colon irritable, acidez, náuseas)
- palpitaciones, sudoración o sensación de falta de aire
- fatiga persistente o insomnio
Síntomas emocionales
- irritabilidad, sensación de estar “al borde”ansiedad, angustia, dificultad para relajarse
- sensación de vacío o de pérdida de control
Síntomas cognitivos y conductuales
- dificultad para concentrarse
- olvidos frecuentesnecesidad de control o, por el contrario, desorganización
- aumento del consumo de cafeína, comida o redes sociales
El cuerpo primero reacciona y después busca volver a su estado de equilibrio. Y un dato importante: después de un pico de estrés, el cortisol tarda entre seis y ocho horas en volver a su nivel normal, incluso si la persona ya “se calmó”. Por eso a veces, al final del día, el cuerpo sigue tenso o cuesta dormir, aunque el conflicto ya haya pasado.Leer mas sobre: Trastorno de Estrés Postraumático y regulación del sistema nervioso (link otro artículo).¿Sentís que vivís en modo automático, con el cuerpo tenso todo el tiempo o con la mente siempre pensando en lo que falta? Si notás que te cuesta descansar, que te irritás con facilidad o que cualquier cosa parece más difícil de lo normal, puede que estés viviendo con un nivel de estrés que ya dejó de ser adaptativo.
En terapia podés aprender a identificar tus señales de estrés, entender qué las activa y desarrollar estrategias personalizadas para recuperar el equilibrio. No se trata solo de “relajarte”, sino de reentrenar tu cuerpo y tu mente para que puedan responder sin agotarte.
Un acompañamiento profesional puede ayudarte a bajar la exigencia, mejorar el foco y volver a sentir calma en tu día a día.
Magister Cannizzaro Macarena MP 12441.