Cómo saber si mis celos son sanos u obsesivos

Los celos suelen ser una de las sensaciones más comunes que puede experimentar una persona a lo largo de su vida. Las relaciones humanas son termómetros de qué tipo de celos vivimos y de cuánto puede llegar a modificar nuestro estado de ánimo lo que haga o decida el otro. Los celos despiertan cuando sentimos que algo que hace otra persona se convierte en una amenaza. Esto puede ser real o imaginario; es decir, puede ser que mi pareja esté teniendo comportamientos que generen inseguridad respecto a la estabilidad del vínculo, o puede ser que yo imagine situaciones que podrían generar esa desestabilización. Pero, cómo una vez me dijo una paciente en sesión:

 “¿Cómo me doy cuenta si me hago problemas con situaciones reales o imaginarias?”

La idea de este artículo será buscar una orientación y tratar de diferenciar el malestar que viene de afuera del malestar que viene de adentro, para buscar un equilibrio en la relación con el otro y con uno mismo.

Celos sanos

Un celo sano es aquel que aparece como una señal de incomodidad o inquietud frente a algo que ocurre en el vínculo, pero que no desorganiza a la persona ni invade toda su vida emocional. Puede generar cierta inestabilidad momentánea o despertar preguntas, pero sigue siendo una experiencia que puede hablarse, pensarse y compartirse con el otro. Para imaginarlo, puede ayudar pensar en cómo funcionan muchas emociones en nuestra vida cotidiana. A veces aparece el miedo, la preocupación o la incomodidad frente a alguna situación. Sentimos esa emoción en el cuerpo, la registramos, incluso podemos decir algo sobre lo que nos está pasando. Sin embargo, esa emoción no toma el control de todo nuestro estado de ánimo. Con el tiempo se disipa, se ordena y podemos volver a conectarnos con otras cosas. Algo similar ocurre con los celos cuando funcionan de manera saludable. No se convierten en una emoción que gobierna todo lo que sentimos o pensamos, sino en una señal que aparece, se puede reconocer, conversar y luego se integra a la dinámica del vínculo sin desbordarlo.

Algunas características de los celos sanos:

  • Surgen en momentos específicos, relacionados con situaciones puntuales, no todo el día o con mayor frecuencia.
  • Se pueden hablar de lo que sentí sin desbordarse
  • No llevan a controlar al otro ni a invadir su privacidad.
  • Desaparecen cuando la situación se aclara o se conversa.

En este sentido, los celos funcionan más como una señal interna que como una emoción que dirige el vínculo.

Cuando los celos a perjudicarme

Es necesario aclarar lo siguiente. Los celos pueden desatar picos de inseguridad incluso cuando aparecen dentro de un marco relativamente sano, por eso la inseguridad no es un signo propio de los celos, ya que puede generarlo naturalmente. El punto que nos ayuda a detectar que los celos están comenzando a complicar nuestras relaciones es cuando empiezan a generar emociones más complejas y duraderas. Puede aparecer un miedo intenso a la separación o a ser engañado, picos fuertes de impotencia, enojo o tristeza, momentos de desconexión con los demás o incluso con uno mismo. Estas emociones suelen estar en sintonía con sensaciones de abandono o desprotección, una necesidad excesiva de control y una urgencia constante por saber qué está haciendo la otra persona. Aparece la necesidad de mirar, revisar o confirmar permanentemente qué está pasando. También pueden surgir estados de sospecha persistente, interpretaciones amenazantes sobre lo que el otro hace o la sensación de que algo puede estar ocurriendo a nuestras espaldas. Esto puede llevar a sentir que el otro podría estar haciendo algo para dañarnos o que otras personas están intentando seducir o interferir en la relación. En estos casos, la persona empieza a vivir con una necesidad constante de observar, controlar o seguir de cerca la vida del otro. Como me dijo una paciente el otro día: “No soporto que se vaya de casa porque no sé qué va a pasar.” La incertidumbre en los celos obsesivos, devoran la vida de una persona, devorando por consiguiente, al otro. Si te interesa profundizar en este tema, podés leer más sobre celos patológicos o celotipia, sus síntomas y tratamiento.

Lo que los celos suelen esconder

A lo largo de la vida de un adulto, experimentar relaciones amorosas despierta emociones o sensaciones que, fuera de un vínculo afectivo, no suelen aparecer. Como solemos oír dentro y fuera del consultorio: “Si voy a sufrir, prefiero quedarme sol@”. Es cierto que animarse a vivir la incertidumbre de un vínculo genera malestar. Pero no podemos evitar pensar que todas aquellas emociones que despierta una situación vincular hablan más de nosotros: de cómo sentimos, cómo pensamos y qué hacemos cuando algo nos incomoda. ¿Huimos, escapamos, evitamos, ignoramos, nos desvinculamos o enfrentamos los demonios que se despiertan en nuestro interior?

Los celos son la primera señal de cómo nos relacionamos y qué hacemos cuando algo nos desequilibra. En los casos en que las sensaciones se vuelven insoportables, revelan que necesitamos ayuda profesional para transitar emociones que no dominamos y que, a veces, incluso desconocemos. ¿Cuántas veces habremos escuchado, en situaciones de crisis, a alguna persona decir: “Me desconozco, realmente no sé quién soy ni qué hacer”?

Es cierto que los picos de angustia o las sensaciones intensas de:

  • miedo al abandono
  • baja autoestima
  • experiencias de traición previas
  • inseguridad personal
  • dificultad para confiar

pueden impedir entender cómo manejar una situación que nos puede llevar al límite de nosotros mismos o del otro. Por eso, trabajar los celos no significa simplemente “dejar de sentirlos”, sino comprender qué historia emocional hay detrás y qué necesidades están intentando expresarse.

Un espacio para trabajar los celos sin culpa

Reconocer que los celos están generando malestar ya es un primer paso importante. No se trata de culparse por sentirlos, sino de entenderlos. Muchas veces, detrás de los celos hay historias personales, experiencias pasadas o inseguridades que necesitan ser pensadas.

La terapia puede ser un espacio para revisar esos patrones, entender qué activa esos pensamientos y aprender formas más seguras de vincularse.

Empezá tu proceso en Punto de Acuerdo.

Lic. Matías Seitune MP 22646