Qué hacer cuando el estrés y la ansiedad nos superan

Estrés, ansiedad y el falso reflejo de la depresión: cómo detectar el agotamiento emocional antes de colapsar

Hay días en los que despertamos con una sensación extraña: todo parece igual, pero algo dentro de nosotros está apagado. Nos cuesta levantarnos, el cuerpo se siente pesado, las ganas escasean. Muchas veces, es el resultado del estrés acumulado, la ansiedad no expresada y un agotamiento emocional profundo.

El cuerpo y la mente tienen un límite. Cuando se lo sobrepasa, aparece una pausa forzada: una desconexión que parece depresión, pero que en realidad es una respuesta adaptativa del cuerpo: una pausa forzada para protegernos del exceso.

¿Es depresión o agotamiento emocional por ansiedad y estrés acumulado?

No es flojera, ni apatía permanente. Es el cuerpo y la mente pidiendo una pausa. Pidiendo regresar a nuestro eje, nuestro centro.

El problema se agrava cuando al no sentirnos motivados, con ganas, creemos estar “deprimidos”. Pero la depresión clínica tiene matices diferentes. Lo que en realidad está sucediendo son los mentados “episodios temporales de desregulación emocional”, producto de un sistema nervioso sobrecargado.

Reconocer la temporalidad es esencial. Mientras la depresión suele ser persistente y profunda, el agotamiento emocional puede mejorar cuando el cuerpo recupera su equilibrio Hay ciclos que simplemente nos invitan a reajustar el ritmo, no a diagnosticar una enfermedad.

Si estás en una etapa donde todo parece sin color, recordá: No estás roto, estás cansado, agotado y el cansancio también se sana.

Ahora, para volver a tu eje, no necesitas simplemente pensar positivo o forzarse a buscar estímulos que te devuelvan el sentir, sino es darte la oportunidad de escuchar tu cuerpo, hacer espacio al silencio, recordar tu ser mas intimo, volver a las pequeñas cosas, pequeños placeres conocidos.

Estrategias de autorregulación emocional ante el agotamiento por estrés

Aquí algunas prácticas simples pero profundas que pueden ayudar:

  • Respirar consciente: al levantarse antes de comenzar con tu rutina diaria, observa tu respiración, sin modificarla, solo observar al menos tres respiraciones completas. Esta acción ayuda a calmar el sistema nervioso, y comenzar el dia conectado desde un lugar diferente..
  • Construye y/o sostiene rituales diarios: desayunar sin apuro, preparar un té a media mañana o media tarde, caminata atenta, escucha tu música preferida.
  • Escribir sin filtro: poner en palabras lo interno nos ayuda a descargar y ordenar las emociones que vamos sintiendo durante el día
  • Pedir ayuda profesional: hablar con un terapeuta permite comprender, no solo aliviar.La mirada de otro puede abrir puertas que solos a veces no se ven o conocen,como por ejemplo activar un Plan de manejo de Estrés personalizado.
  • Reducir el ruido digital: desconectarse del exceso de estímulos externos nos devuelve claridad.

Y como sugerencia especial, aunque sus efectos colaterales pueden superar con creces lo que buscas recomponer, este pequeño secreto mágico:

  • Tomate cinco o diez minutos en silencio cada día, en un lugar elegido (puede ser tu sitio favorito en casa), donde simplemente te encuentres contigo mismo como si lo hicieras con tu mejor amigo, y pregúntate: ¿cómo estás hoy? ¿Cómo estuvo tu día?

Nicolasa Domijan

¿Querés hablar con alguien y no sabés por dónde empezar?

Si sentís que algo te está costando, si necesitás apoyo para entender lo que te pasa o simplemente querés un lugar donde ordenar tus ideas y emociones, podés iniciar un proceso terapéutico adaptado a vos.

En Punto de Acuerdo hay profesionales preparados para acompañarte con calidez, escucha activa y herramientas reales.

Empezá tu proceso en Punto de Acuerdo

Magister en terapias de tercera generación Cannizzaro Macarena MP 12441.

Lee más