Miedo a empezar terapia: por qué cuesta pedir ayuda y cómo dar el paso
Mucha gente sabe que le haría bien empezar terapia, pero algo la frena. Si te pasa, no estás solo: el miedo a pedir ayuda es más común de lo que parece. Entender de dónde viene suele ser el primer paso para animarse.
Por qué cuesta pedir ayuda
Hay varios motivos, y casi siempre conviven. Está el mandato de “tengo que poder solo”, como si pedir ayuda fuera una falla. Está la vergüenza de contarle cosas íntimas a un desconocido. Está el miedo a lo que pueda aparecer si empezás a mirar hacia adentro.
También pesan ideas como “no es para tanto” o “hay gente peor que yo”, que minimizan lo que te pasa. Y, muy concretamente, están el tiempo y la plata, que a veces se sienten como obstáculos difíciles de acomodar.
Lo que pedir ayuda no significa
Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino de que estás pudiendo reconocer que algo te cuesta. Tampoco significa que estés “mal” o que haya algo grave con vos: a terapia van personas con motivos de lo más diversos.
Y no es para siempre. Empezar no implica un compromiso eterno: implica, apenas, animarte a probar.
Cómo dar el primer paso
Una buena forma de empezar es bajarle el peso a la decisión: no estás eligiendo “hacer terapia por años”, estás pidiendo una sola consulta para ver cómo te sentís.
La modalidad online baja bastante la barrera: podés hacerlo desde tu casa, sin traslados y en un horario que te acomode. Y si te sirve, hablarlo con alguien de confianza antes de escribir también puede darte ese empujón que falta.
Dar el paso, a tu ritmo
En PSI podés empezar con una primera consulta, sin compromiso, para ver cómo te sentís. Escribinos cuando quieras y coordinamos terapia individual online o presencial.
Lic. Matías Seitune MP 22646